El Centro de Fisioterapia Antonio Parejo, un imprescindible colaborador del Vóley Textil Santanderin


El Voley Textil Santanderina puede presumir de la fidelidad de empresas que llevan muchos años ayudando a que el proyecto no deje de crecer. Alguien que conoce muy bien lo que es el club, porque defendió nuestros colores durante muchos años, es Antonio Parejo, uno de los grandes jugadores en la pasada década y cuyo negocio, la Clínica de Fisioterapia que lleva su nombre y que se encuentra en la Urbanización Molino San Martín de Cabezón de la Sal, es punto de encuentro obligado para nuestra plantilla, en busca de competir en las más óptimas condiciones jornada tras jornada.

Nacido en Don Benito (Badajoz), Antonio Parejo abandonó muy joven su Extremadura natal para emprender su camino como jugador de voleibol, pasando por la selección española junior, donde fue cien veces internacional, aunque le quedó la espinita de no haber jugado en Cabezón de la Sal en ese torneo clasificatorio internacional que acogió el Matilde de la Torre. Pero Antonio Parejo no sabía en aquel entonces que esta villa y el club que le representa le cambiaría "totalmente la vida", según expresa en el inicio de la conversación, porque tras jugar dos años en un feudo histórico como Soria y otro año en Vigo, recalaría en el Voley Textil Santanderina.

"Vine aquí en verano de 1999 para jugar un torneo en Ibio, por conocer un poco Cantabria y acabé fichando por el equipo", rememora este receptor-atacante de 1.90 metros que no duda a la hora de reconocer que "no me cuesta decir que gracias al Voley Textil Santanderina estoy aquí y me va como me va hoy porque me quedé aquí. Realmente toda mi vida y mi historia en Cantabria empezó con este club y sigo con la relación hasta hoy en día". De ese año en Cabezón de la Sal pasó a otros equipos y ciudades, como Lérida y Gijón para disputar la Superliga, pero Antonio regresó al Voley Textil para afianzar una larga relación con el club, siendo el primero de una serie de jugadores extremeños que dejaron huella en Cabezón de la Sal.

En 2005 abrió este Centro de Fisioterapia Antonio Parejo, dando continuidad a una colaboración que comenzó "ya cuando estaba en el club, sin tener clínica propia, echaba una mano al equipo, porque anteriormente no existía en todos los clubs un fisioterapeuta", recuerda Parejo, que considera que su profesión "es totalmente necesaria y se ha ido metiendo en el deporte poco a poco, al igual que otras como la preparación física". Su deporte, el voleibol, "necesita mucha preparación física, porque los jugadores saltan muchísimo y son gente cada vez más fuerte". Pero esa preparación tan intensa tiene "mucho impacto, tanto en columna vertebral como en rodillas y tobillos. En un entrenamiento igual hay 200 o 300 saltos, eso sobre las articulaciones es bastante duro", indica Antonio, que por eso considera que es "un deporte muy muy lesivo, a mi entender y requiere preparación a nivel de fisio y preparador tanto para que no se lesione el jugador como después de lesionarse".

Su conocimiento de este deporte hace que sepa el efecto en el cuerpo del deportista y afirma que "de cara a la galería quizá no se vea tanto, pero el impacto en las articulaciones del salto vertical continuo es tremendo". Y como sabe lo que sufren los jugadores de voleibol, reconoce que "cuando trato a un jugador de voley me veo en un espejo, porque he estado miles de veces lesionado y como ellos están ahora, fuera de casa, así que los veo como chavales a los que puedo echar una mano, recomendar cosas, y la relación es bastante estrecha". Y es que a lo largo de la temporada en algún momento cada miembro de la plantilla requiere de las atenciones del Centro de Fisioterapia Antonio Parejo "y voy al pabellón y hablo con todos y me llevo muy bien, aunque alguno no ha pasado todavía por vicaría, como yo digo", expresa risueño recordando su vida como jugador de voleibol.

Una lesión grave, que por suerte ya parece superada, es la de Frank de Amorim, el brasileño que en el mes de enero se lesionaba de gravedad y tras ser operado comenzó su rehabilitación en las manos del amplio equipo de profesionales de la Clínica Antonio Parejo. "Estuvo aquí los primeros meses antes de ir a Brasil y la verdad es que aquí trabajó muy muy bien, además de que es un chaval que como persona es un diez", siendo esta relación el mejor ejemplo de unión entre deportista y el fisioterapeuta, que trabajan codo con codo para permitirles competir en óptimas condiciones.

Antonio Parejo forma parte de la historia del Voley Textil Santanderina y eso le convierte en una voz autorizada a la hora de analizar la evolución de la entidad: "Del club que yo conocía al de ahora, el cambio es grande porque se está profesionalizando y creo que es algo necesario. Estamos dejando ya de ser jugadores totalmente aficionados a que la gente pueda vivir del voley por tanto pueda dedicarse al cien por cien a ello". Percibe Antonio Parejo que "el club está intentando dar pasos en ese sentido, en intentar profesionalizar tanto al staff técnico como a los jugadores y el rendimiento será mayor". También recuerda que en su época "por supuesto que se nos pasaba por la cabeza llegar a Superliga, porque siempre intentas llegar al máximo y en aquella época hubo muy buenos equipos. No se culminó nunca pero es verdad que estábamos siempre arriba en la categoría inferior a la Superliga".

Ahora mismo, Antonio Parejo reconoce que solo asiste "en ocasiones" al Matilde de la Torre y sigue desde la grada los partidos "pero sí que es verdad que intento no ir mucho, porque he dedicado mi vida al voleibol y me sigue llamando mucho la atención, pero ir a un partido para mí supone un poco ir a sufrir porque lo echo mucho de menos". Sin embargo, en ocasiones se suma a esa afición que es la envidia del voleibol nacional "porque a mi mujer le gusta y mi hijo, que está en las categorías inferiores del club, me pide ir a verlo", por lo que la familia obliga a ser otro aficionado más en una grada siempre ilusionada con los suyos, como lo hicieron cuando Antonio Parejo lucía sus colores.

Ahora el nombre de Antonio Parejo, además de al deporte que fue el centro de su vida durante tanto tiempo, el voleibol, está asociado a este Centro de Fisioterapia que es referente en toda la comarca. "Gracias a Dios nos conocen bastante, porque pasa muchísima gente a lo largo del día por la consulta", reconoce Antonio Parejo, al frente de un negocio abierto de 8 de la mañana a 21:00 horas de forma ininterrumpida, con un número muy importante de empleados. "Ahora mismo, con el conjunto de podólogos y demás, somos doce personas trabajando en la clínica, estamos a turnos y para mantener tantos sueldos tenemos que atender a mucha gente".

La importancia de esta clínica se observa en que "no solo tratamos gente de la comarca, sino que incluso hay un par de clubs de remo de Bilbao que vienen a tratarse aquí y eso es que realmente las cosas se están haciendo bien". Esa capacidad de superación que reflejó durante tantas temporadas sobre el parqué del Matilde de la Torre llevando el nombre del Voley Textil Santanderina por toda España, se impone cada día en la filosofía de trabajo de Antonio, con el que queremos seguir contando durante muchas décadas, poniendo al servicio del Voley Textil Santanderina sus avanzados medios para que nuestros deportistas siempre estén en las mejores manos, las de Centro de Fisioterapia Antonio Parejo.

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